Queridos lectores muuuy buenas tardes, les sorprenderá que
esta epístola digital llegue a ustedes en un horario poco habitual, hoy tengo
que aportar mi granito de arena a la socialité Leones y ser parte de las convenciones
sociales a las que la vida adulta lo orillan a uno.
Para los que después de mis primeros posts me
tildan de pesimista déjenme decirles que no hay nada más alejado de la
realidad, para poder superar estos 3 días de
#RetoVivri eh tenido que echar mano de todos los trucos disponibles en
la chistera del optimismo, no señoras y señores esto de dejar de lado los alimentos
cargados de glutamato monosódico y tartracina no es tarea fácil sin una buena
dosis de buen ánimo, pero para muestra
un botón así que déjenme darles algunas buenas noticias.
En mi vida hace 3 días era yo un clientazo de
aquel hermoso síndrome morfeico gorrino, coloquialmente denominado “mal del
puerco” si bien, al escribir estas líneas acuden con añoro y cierta nostalgia a
mi mente los dulce recuerdos de los
placidos sueños inducidos por la glotonería el día de hoy, en no sé cuántos
años, al finalizar de participar de mis alimentos me sentí ligero y satisfecho, sin esos sudores que vienen después
de jambarse nuestro peso en comida y sin sentir que debía regresar rodando en
lugar de caminando a mi estación de trabajo.
Otra cosa que merece una mención casi
honorifica es que me siento con más energía de hacer muchas cosas, quisiera
poder entrar en detalles con ustedes de la mejora notable a mi homeóstasis,
pero, es solo nuestro tercer post juntos y aún hay la confianza, pero con un
poco de imaginación se pueden imaginar a que hago referencia.
Pero este camino hacia “lograr mi mejor versión”
no puede solo pavimentarse con buenas noticias, les comparto que este sistema
para mi sigue teniendo un fallo elemental y eso es la falta de sabor y
atractivo visual en las comidas consideradas saludables , yo sé, yo sé que entre mis lectores merodean gurús de
la nutrición, las super foods y el fitness pero antes de que me quieran moler a
palos y compartir sus mil ocho mil recetas que juran son
deliciosas déjenme decirles que es más una cuestión de percepción y traumas que
de realidad con cosas como las lentejas, kalé, soya, gluten, quínoa o teff y otros muchos no enlistados aquí, tal
vez el día llegue que los adopte como una forma de vida y hable con conocidos y
desconocidos de las propiedades y delicioso sabor de estos, pero, al menos HOY
ese día se ve lejano y en MI ignorante punto de vista, todo resultado culinario
que contenga dos o más de estos ingredientes se me antoja inapetente, incluso blasfemo.
Así pues,
los dejo mis queridos lectores con mi párrafo anterior que estoy seguro
generara descensión y enojo (porque ¿Qué es de la vida sin un poco de controversia?)
y también mis dedos cesan de teclear
estas palabras con una mezcla de tristeza y alegría, tristeza al recordar la
suela de chancla me tuve engullir en la hora de la comida, pero alegría porque
en este tercer día de #RetoVivri eh empezado a ver cambios positivos.


