Llego en una caja de cartón gigante... sus fríos
tonos opacos no presagiaban nada bueno, ya se me había advertido hacia unas
semana de aquel encuentro inminente… pensé que todo
era una falacia, una fantasía, esperaba que todo se hubiera quedado en palabrería y que, como aquellas cuentas por pagar de
la tarjeta de crédito, como el día de algún terrible examen para el que no estudiaste, o el timbre que
marcaba la salida de la escuela a sabiendas de que un brabucón te esperaba con sus
secuaces y con la amenaza de que te partiría la cara…. nunca llegara, pero como todo lo poco grato en esta vida el día llego,
esa caja cuyo contenido marcaba el final de una era, una era gloriosa de
taquitos, tortitas, pizza y demás garnachera, adiós a las escapadas nocturnas a
las alitas, los nachos de media noche y
las desmañanadas para hacer fila y ser de los primeros en degustar ese manjar de los
dioses preparados por la manos santas de Doña Pelos llamado “Guajalotas” adiós….
De la caja emergieron los sobres de
suplementos alimenticios desplegando sus estandartes en alto y exhibiendo sus
nombres de guerra, Power Me!, Cleanse Me! y el más amenazante de todos Shake Me!
me miraron con la frialdad del león que tiene frente a si a la gacela herida e
indefensa, en su semblante se dibujó la sonrisa socarrona del que se sabe
superior, pero NO podía dejar que notaran mi miedo, mi terror “Eso es lo que ellos
quieren, no les des el gusto” me dije a mi mismo mientras leía en sus etiquetas
la metralla que aquellos infames
pensaban descargar sobre mí, Biotina, Yerba Mate, Polifenoles EGCG y probiótico, ¡Cobardes!.
Aquel tiro estaba más que cantado cuando
un domingo 7 de enero me preparaba para degustar un delicioso costillar bañando
en salsa BBQ con sus respectivas papitas a la francesa cuando de repente un
agudo dolor, que resultó ser un cálculo renal, me puso fuera de combate, termine
en la sala de urgencias y con la advertencia severa de un bonachón señor urólogo de que "o hacia algo para cambiar mi alimentación o sacaba mi membresía de cliente
frecuente de la E.R." por sus siglas en inglés, claro (por qué , que es de la dramatización sin
las abreviaciones anglosajonas que tanto caché le dan a la palabra escrita). Me
convencieron más las lágrimas de preocupación de mis hijas al verme enfermo y vulnerable
en esa fría camilla que el bienintencionado discurso de advertencia de aquel
galeno enfundado en bata blanca.
Así comienzo buen lector este diario de transformación
y epifanía personal, en estas publicaciones pretendo vaciar mi alma a los sentimientos y acontencimientos que no se pueden expresar en voz alta, ya saben por aquello de los dedos de
escarnio, sentimientos estoy seguro serán generados en su mayoría por el hambre,
pero espero también, por la obtención de resultados y por la mejora de mi salud.
¿Quién sabe? Tal vez esos monstruos que en
este momento representan una amenaza a mi nada saludable pero muy deliciosa forma de vida terminen
por salvármela.
Como no quiero aburrirlos con tanto rollo y
quiero que sean regulares en las aventuras de su servidor, básteme decir que hoy
fue el día uno, el hambre está causando ya estragos en mi humor y en mi
tolerancia a la frustración.
Los polvitos no saben tan mal, aunque
definitivamente no saben bien.
Manzana, poco arroz y harta verdura han sido mis
alimentos de hoy, con la ilusión que tiene un regordete niño afuera de una pastelería yo anhelaba
una ensalada con pollito que había idealizado todo el día… cuan cruel es el
destino y cuanto disfruta mofarse en nuestra cara que al abrir el refri la
lechuga, dicho sea de paso el principal ingrediente para mi festín, se había ya
echado a perder, 18-01-18 leía la fecha de expiración del verde alimento,
pondere el refinármelo aun y un poquito pasado, total diría mi compadre Guillermo Del
Toro “Soy Mexicano” pero reflexioné y decidí que no puedo conquistar este reto
con una infección estomacal, ni modo un
platito con zanahoria con su respectivo limón y chilito y dos galletas de
granos integrales fueron la cena, tan escuálida de sabor como se lee, pero decía mi Padre, con salsa mucha hambre todo sabe a gloria.
Termino esta epitome querido lector con una
pregunta que debe tomarse con toda la seriedad que este asunto merece ¿cuenta como cardio las 15 vueltas
que ya le di a la mesa del comedor sumido en la ansiedad de llevarme algo de más
de 10 calorías a la boca?
Con la panza de farol pero con una amplia
sonrisa de haber conquistado este primer día de reto me retiro esperando pase
una excelente noche.
P.D. Respondo dudas e inquietudes de gorditos en remisión así que no dudes en dejarlas en los comentarios.


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