martes, 6 de febrero de 2018

Dia 6, 7, 8 y 9: Mea Culpa

Reciba querido lector un caluroso saludo de este su trovador de cabecera, de este poeta de la pluma y tintero digital de este amante mal correspondido de la palabra escrita desde la tierra en donde “La Vida No Vale Nada”.

Debo sincerarme con ustedes y admitir que postergué en la medida de lo posible este post ya que la historia que les traigo es de esas que le ponen a uno los pelos de la nuca de punta, de esas historias que los chiquillos se cuentan sentados en incomodas piedras y troncos mohosos alrededor de las fogatas nocturnas para “meter calambre”, así es querido lector, como ya lo habrá descifrado esta historia que le traigo es ¡DE TERROR!

Cuenta la leyenda que databa el año de 1967 cuando la Liga Nacional de Football (NFL) decidió renombrar la máxima presea  ofrecida, de World Champion Game Trophy (Trofeo del Partido por el Campeonato Mundial) a Vince Lombardy Trophy  (Trofeo Vince Lombardy) en memoria del legendario entrenador de los Green Bay Packers Vince Lombardi después de su repentina muerte por cáncer y para conmemorar sus victorias en los primeros dos Super Bowls, el nombre trajo consigo un cambio en la forma de entregar el trofeo al equipo ganador ya que hasta entonces se entregaba en el vestidor, lejos de todo reflector y prensa, ahora con el reluciente nombre el trofeo creado por la empresa joyera Tiffany y valuado en 25,000 dólares era entregado en el campo de juego al dueño del equipo para que este lo compartiera con los espectadores.

Así nació uno de los eventos deportivos y mercadológicos más grandes del orbe, este año el Super Bowl  LII fue visto por la nada despreciable cantidad promedio de 103.4 millones de espectadores.

Pero el “Gran Juego” no solo es hablar de deporte, no…. Es hablar de comida a raudales similares a los que se describen en los festines de los dioses nórdicos, por ponerle un ejemplo querido lector el fin de semana del Super Bowl se consumieron nada más y nada menos que 1.35 BILLONES de alitas de pollo (si no me cree puede revisar AQUI el reporte del Concilio Nacional del Pollo) y no eh tenido tiempo de investigar las cantidades pizza, nachos, cerveza y otros enseres requerido durante la justa deportiva.  

Estas tradiciones anglosajonas de las cuales mi padre desde muy tierna edad me hizo partícipe y, que me traen hermosos recuerdos a su lado, y que al dejar el techo de mi infancia y juventud me di a la tarea de continuar ahora transmitiéndola a mis hijas, venia obviamente acompañada de la tradicional preparación de los alimentos clásicos, alitas, nachos, costillas BBQ y litros y litros de refresco (ya que no tomo alcohol) sin embargo mi #RetoVivri amenazaba este año mi amada tradición, mi esposa ya me había lanzado el dardo envenenado de la advertencia de que no podría hacerme de mi tan añorado festín… me sentí perdido y hasta consternado de ofender la memoria de mi padre al darle la espalda a la tradición. Pero al mismo tiempo sé que a él le hubiera gustado que estuviera cuidando mi cuerpo y mi vida J.

Pero ya diría mi amada (de verdad que si la amo) suegra, mas sabe el diablo por viejo que por diablo y este mando a uno de sus engendros demoniacos a tentarme, y ¡no solo a ser tentado! sino a algo mucho ¡mucho peor! aquel engendro demoniaco fue enviado para que a toda costa yo sucumbiera ante la tentación de la pizza…. ¿Y saben qué? ¡Mea culpa! ¡Sucumbí! No solo a una sino a dos pecaminosas, grasientas y suculentas rebanadas de pizza de jamón…. Como llora mi alma querido lector, como derrama lágrimas de tristeza y de remordimiento, pero a la vez de alegría de haber posado mis labios en tan suculenta proeza culinaria.

¡Ay de mí! ¡Ay de mí y de la debilidad de mi epigastrio y de sus incesantes antojos!

Le suplico a mi querido lector que no me juzgue y no me apunte con el dedo de escarnio, que no me eche de sí cual leproso, ya que con esta confesión de dimensiones titánicas vienen dos noticias buenas de igual magnitud, la primera es que con corazón contrito eh regresado al camino del bien y en este el día 9 del reto estoy siguiendolo cabalmente, la segunda noticia es que en 9 días de reto eh bajado la cantidad de 4.2 kilogramos de peso, le suplico a usted galante señor y distinguida señora que lee estas líneas que  si el numero le es poca cosa se abstenga de vituperar mi logro y mejor me dé una palmadas virtuales en la espalda en señal de solidaridad, ya que para mí esto es un logro inmensurable.

Así pues les dejo con la reflexión de que en la vida y en el #RetoVivri lo importante no es la caída sino la capacidad de levantarnos y evitar como dijo aquel versado Don Julio Iglesias y después lo imitara la musa de la música ranchera barroca Alicia Villareal no “tropecemos de nuevo y con la misma piedra”.

Au revoir cher lecteur ( adiós querido lector) y hasta el próximo post.



2 comentarios:

  1. Dos cosas, felicidades por tu logro y lo ultimo y mas importante, escribes bien cabron, felicidades por eso también 😉

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  2. Ya quisiera yo tener 4 kilos menos.
    Vas muy bien amigo,y si escribes bien padre.
    Nota:si no te hubieras comido esas dos rebanada probablemente tendrias 5 kilos abajo (bromi)

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